Walter Müller el Jue Mar 25, 2010 1:30 pm
FdR: ajjajajaja. Mejor que no, por favor .___.
Nicole le contó cómo sus cateos no fueron finalmente para tanto, ya que los padres de ésta estaban algo así como acostumbrados a los de su hermano. La miró de repente un tanto sorprendido porque no sabía que tuviera un hermano, casualmente, mayor que ella.
-Entiendo – murmuró con un asentimiento de cabeza. Ahora se sentía un poco su homólogo. Los dos eran los hermanos menores; pero cada uno en un tipo de familia diferente, con unos hermanos mayores diferentes a los que parecían destinados a emular –. El mío no es de los que “caerían tan bajo” – dijo, imitando el repelente tono de voz que con frecuencia usaba Jakob –, salvo por una vez que descubrieron su plagio del trabajo final de Pociones. Y, eh – la advirtió, levantando el dedo índice en su dirección al tiempo que se le escapaba una sonrisa –, no se lo digas a nadie. No le gusta que se sepa.
La hierba estaba húmeda, mas a pesar de ello era cómoda para tratarse de hierba. Walter se acomodó allí cruzando sus piernas en la postura de la meditación, dejando su saquito con semillas a un lado. Su compañera le hablaba, él vigilaba el lago.
-Qué... tontería. – Fue lo único que se le ocurrió responder cuando escuchó que ella creía que no le era de importancia para nadie –. Quiero decir... – intentó rectificar, todavía con los ojos fijos en el agua –. No me malinterpretes. Sólo que creo que, en Hogwarts, hay muchas personas con muchos más motivos que tú para sentirse así – Pensó que él mismo podría ser un buen ejemplo, pero no se atrevió a decirlo en voz alta –. Apostaría cualquier cosa a que, si hubiera tardado un poco más en pasar por aquí, me habría encontrado con una multitud preocupada por qué demonios hacías sola llorando... y no por estar al alcance del calamar – concluyó a modo de disculpa por haber sido tan torpe en detectar sus lágrimas.
Al joven alemán le hubiera gustado poder preguntarle sobre cómo le fueron los TIMOs el curso pasado, seguramente lo habría hecho de no haber pronunciado ella la palabra “quidditch” entre suspiro y suspiro. La cabeza del mago giró bruscamente para poder observarla con toda la incredulidad que fue capaz de expresar su cara. Incluso se le cruzó por la mente cogerla de los hombros zarandeándola hasta que entrara en razón.
-Nikki, ¡por Helga Hufflepuff! ¡Eres la estrella del equipo! – gritó. Luego, cuando se dio cuenta de que se había exaltado más de lo debido, carraspeó antes de decir –: Si no fuera por ti, el marcador de nuestra casa estaría como el Gobi, es decir, desértico; si no fuera por tus pases, en mi vida conseguiría 10 puntos. – Torció el gesto en una mueca con lo de ser el aperitivo del Calamar Gigante –. Y si no fuera por tu sentido del humor, decididamente me caerías mejor – bromeó de vuelta.